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Dime que te duele y te diré que necesitas perdonar

El Perdón, recomendado en la Biblia por el propio Jesús: “No te digo hasta siete, más aun hasta setenta veces siete” (Mt. 18, 22), es la llave para la sanación no sólo del espíritu sino también del cuerpo físico.

Por el cuerpo habla de lo que el alma padece. La acumulación de resentimientos, odios, cóleras, furias, son anclas que retienen en el pasado, que aferran a las ideas antiguas y retienen cuotas a veces inmensas de odio, tristeza, causando depresión.

El cuerpo físico es nada más y nada menos que un “envase” y por lógica y ley, cuando se rebalsa de contenido por alguna parte debe derramarse; estas son las enfermedades.

Porque los sentimientos de culpa, frustraciones, resentimientos y demás emociones surgen a través de los pensamientos que no controlan y que llega un momento en el que el cuerpo dice, “pues esto tiene que salir por algún lado” y es a través de cantidad de síntomas o enfermedades.

Cuando aparece el padecimiento no es más que el cuerpo hablando, porque aunque un médico revise y medique hay padecimientos que se prolongan y en buena parte puede deberse a que hay que ir a la raíz de lo que está provocando el mal para poder erradicarlo.

Todos creamos nuestras experiencias a través de los pensamientos que decidimos hacer nuestros y a través de estos surgen los sentimientos que nos llevan a las acciones y de ahí a los resultados.

El desapego al pasado, el cambio de mentalidad por pensamientos positivos, son las principales llaves para descargar la presión del espíritu que afecta al cuerpo físico.

Lea el informe completo en: http://consejosdelconejo.com/2016/01/17/dime-que-te-duele-y-te-dire-que-necesitas-perdonar/

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