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ciencia

Un hombre, dos cerebros (nuestro segundo cerebro: el intestino)

Una sana alimentación estimula la liberación de serotonina “la hormona de la felicidad”

Ya los antiguos egipcios habían tomado nota de que el sistema digestivo tenía algo más que decir, que el estómago “constituye la desembocadura del corazón, el órgano por donde se localizan el pensamiento y el sentimiento”; esto es, que cualquier manifestación o alteración en la mente cardíaca se refleja indefectiblemente en el aparato digestivo.

Existe una relación anatómica y funcional entre lo que se piensa y su repercusión en la región intestinal. No pocos problemas relacionados con la función digestiva han comenzado en el cerebro pues las tripas son capaces de experimentar emociones, aunque suene un tanto extraño.

Esto se comprueba con la variedad de sensaciones que se experimentan a nivel ventral; cuando se recibe una buena noticia un cosquilleo se sucede, como también ocurre que se experimenta una contracción en el estómago ante las malas noticias, pudiendo llegar incluso a la descompostura y al vómito.

Esto se debe a que en el tracto gastrointestinal se aloja un segundo cerebro muy similar al que se halla en la cabeza, por inaudito que parezca.

En efecto, más de 100 millones de neuronas tapizan el tubo digestivo, cifra similar a la que se acaudala en la médula espinal, estructura que junto al encéfalo, cerebro y tronco encefálico forma el sistema nervioso central.

Este “Segundo cerebro” se conoce como “Sistema nervioso entérico”, una unidad anatómica única que abarca desde el esófago hasta el ano.

Como ocurre en la cabeza, este cerebro entérico produce sustancias psicoactivas que influyen en el estado anímico y sintetiza benzodiacepinas, compuestos químicos que tiene efectos tranquilizantes al modo de un Valium.

De modo entonces que este cerebro abdominal tendría dos misiones fundamentales: Supervisar todo el proceso de digestión y colaorar con el sistema inmune de la defensa del organismo.

Para la Medicina Psicosomática, el intestino delgado es un indicador de las angustias vitales de la persona que suele manifestarse con diarrea como modo de soltar. El estreñimiento, por el contrario, representa la resistencia de dar o el retener.

Por lo tanto, ante un sistema inteligencia caben respuestas del mismo tono, en particular la asistencia alimenticia.

Una sana alimentación estimula la liberación de serotonina “la hormona de la felicidad”, además de que la práctica de alimentarnos debe estar acompañada de buenos hábitos como el masticar tranquilo y lo necesario, concentrarnos en el momento de comer del mismo modo en que lo hacemos al leer, por ejemplo.

Por lo tanto, el sistema digestivo requiere de un cuidado que lo reequilibre a través de depuración, batidos verdes, consumo de frutas y verduras y la ingesta de agua y suplementos minerales. Todos estos cuidados serían para el sistema del bajo vientre el equivalente a una cura de sueño para el sistema nervioso central.-

Artículo de referencia para amplia el tema: http://sanandose.com/nuestro-segundo-cerebro-el-intestino/

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